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lunes, 13 de septiembre de 2010

Envidia


¿Y quién no es envidioso?. Yo tiro la primera piedra, y la segunda y la tercera hasta que mis manos queden despellejadas. Yo asumo la inmadurez del deseo, el infantilismo del vago, la rabia del inútil y el dolor del ser humano. Yo, ego, soy mi yo; representante de un ideal esencial, trastienda carente de ego. Pero la máscara está clavada al fondo, muy profundamente.

Tengo muchas palabras, instrumentos consoladores; tengo argumentos creadores de contextos de fácil anclaje; tengo imágenes y proyecciones cargadas de anestesiante morfina; tengo imaginación y fantasías creadoras de paisajes cántabros de fácil evasión.

Sí; es cierto que tengo una casita y dos vacas; es cierto que tengo cinco becerrillos y un tractor; es cierto que tengo un prado y tres tierras de siembra. Pero en el fondo de mi alma, del Universo; en la cara oculta de Dios, de mi alma; el reverso, la cruz, el lis de la Vida, la Lluvia ha negado su existencia.

Confié en el futuro; embargué mi pasado a costa de un crédito ideal, romántico. Dejé mi personae hundido en el fango; abandoné a mis padres en un arroyo; sacudí el ojo de la Divinidad fundiendo las anclas en alta mar. Pero hoy, a día de hoy no cae gota de agua; ni una sola lágrima.

Todo son promesas en mi, fuera de mi, alrededor dando vueltas. Veo el agua caer en el prado de mi amigo; en el de mi hermano; en el de mi vecino; en el de mi enemigo, (ahora todos son mis enemigos). Huelo la tierra mojada, la siento cerca, la disfruto. Ayudo a trabajar la tierra de los demás; pero en mi prado no llueve.

Intento justificar mi envidia hacia mis nuevos enemigos, pero su arañazo me hiela el corazón, agrietándolo, haciéndolo pedazos hasta la próxima vez. Me duele, por mi, por ellos principalmente, me ciego, me obscurezco; caigo… Pero a las pocas horas vuelvo a levantarme, me lavo la cara del sucio barro y miro hacia arriba, quedándome con la esperanza de que en mi prado algún día llueva; que algún día sonreiré al pasado como me entristezco con mi presente.


Carlos Postigo


Grabado de Cabecera: "Envidia" - Hendrick Goltzius

2 comentarios:

  1. Yo me considero culpable de muchas envidias sanas. Hay envidias que no se pueden curar y otras que las puedes usar a tu favor para mejorar y crecer en aquello que haces.

    Saludos desde mi rincón musical

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  2. ¿Envidia sana?, no lo había oido nunca ¡Debe de ser algo nuevo! Quien fomenta la envidia, del tipo que sea, está promoviendo el conflicto con sus allegados, vecinos, semejantes, como queramos llamarlo.

    No, Amigo, no existe la envidia sana. Existe, eso sí, la mala educación tan vigente entre los hombres. Eso sí es lo malo.

    Un envidioso anónimo

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