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lunes, 6 de septiembre de 2010

Baile de máscaras


Hoy me he vuelto a despertar mojada. El problema es que esta vez he de cambiar las sábanas porque he dormido sin bragas. Palpo el colchón y lo noto húmedo y frío. Digo una maldición y me levanto a observar. Efectivamente estoy muy cachonda, necesito masturbarme, por lo que empiezo a recordar la fiesta de máscaras de ayer.

Quizás el disfraz que llevaba no era muy original. Simplemente llevaba una maya de cuerpo entero simulando mi desnudez; sí vamos, que iba disfrazada de desnudo integral, yendo desnuda a la vez. Mi máscara era simplemente un retrato de mi cara sujeto con una invisible goma.

Entré al salón del Casino y fui directa a la barra sin fijarme en todas aquellas miradas que me dirigían todos. ¡Como para no llamar la atención!. No había acabado de pedir mi Gin-Tonic cuando vi que venía a saludarme Juan Carlos, un ex-compañero de trabajo muy tonto, pero que siempre había fantaseado con la idea de montármelo con el. Llevaba un disfraz de Superman debajo de otro de Cat-woman, acompañados ambos de una máscara africana que le tapaba toda la cabeza, (debajo, aún, llevaba un antifaz veneciano). Le conocí por su altura, y su voz de bobalicón.

Puede que bebiera más de la cuenta, porque creo que en ningún momento decidí conscientemente montármelo con él. Simplemente aparecí en mi cama intentando quitarle la primera máscara. Metí mi mano derecha por detrás de su cabeza para romper la goma mientras que con la otra le acariciaba los muslos, sin llegar a rozar mínimamente su paquete. Por más fuerza que hacía, no conseguía quitarle su máscara, por lo que decidí desnudarme yo sola delante de él para que fuera capaz por sí mismo de quitarse la careta.

Mirando la pared me agaché y fui abriendo mi maya poco a poco, haciéndole ver que mi cuerpo era realmente mi disfraz, que no ocultaba nada que no pudiera ver. Sentí sus dedos recogiendo líquido de mi vulva mojada e introduciéndomelo dentro, después de haber pasado por sus labios. Me di la vuelta y volví a intentar quitarle la careta, pero cada vez se resistía más, por lo que decidí intentarlo con su disfraz.

Creo que el disfraz de Cat-Woman me excitaba más que Juan Carlos, por lo que me entretuve un poco acariciando sus falsos pechos, mordisqueándolos sin compasión. Sentía sensaciones muy cercanas al orgasmo, por lo que decidí quitarle sus dos disfraces a la vez. Empecé metiendo mi mano por la bragueta hasta que pude agarrar su pene; estaba duro como una piedra. Me lo llevé a la boca y sin compasión inicié mi serie de lamidas intermitentes propias de la casa. Él cada segundo se iba poniendo más cachondo, por lo que me decidí a abrirle los disfraces. Pero tampoco pude. Yo le lamía su poya cada vez más rápido, haciendo más círculos completos, pero el no dejaba abrirse.

No llegó a correrse. Aparté mi mano de su rabo y me quedé observándole. Le sentía vivo, pero no era una persona; estaba oculto, muy escondido dentro de sus disfraces. Ante tal inactividad aproveché el morbo que me daba el disfraz de Cat-Woman y acabé masturbándome viendo como a la heroína le goteaba su glande.

Ahora, mientras me lavo los dedos en el lavabo, pienso que quizás no debía haberle echado de mi casa tan rápidamente. Quizás debería haber confiado más en él, pero en esos momentos necesito follar con una persona. Ser libre.

Clara Solano

Fotografía de cabecera: "Máscaras" - Daniel Díaz

1 comentario:

  1. No sé como te las apañas; pero cada día me tienes más enamorado. Dejo a L´aura Star Light, a Kim Basinger y a Edith Gonzalez para intentar conquistarte. Además yo no tengo problemas.

    Un beso Amiga, escribes muy bonito y claro. Me gusta mogollón.

    ARALBA

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