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lunes, 2 de agosto de 2010

Concepto Aralbista del Yo/Personalidad


En la actualidad, parece no estar de moda jactarse de tener un Yo poderoso. De hecho, lo que prima en círculos esotéricos, gracias a la influencia oriental del Tao, es tener cada día un ego más chiquito y desprotegido, supuestamente para que el Espíritu tome su relevo y maneje la vida del individuo.

Esto es una absoluta majadería debido a que se confunde al Yo con la personalidad; el Ego no es el ego, así como el Yo tampoco es el yo. Las Personalidades, máscaras del griego, son las estrategias que utiliza el individuo para defenderse de los presuntos ataques del exterior. Esas máscaras son los yoes y egos chiquitos que no deberían de confundirse, jamás, con el Yo o Ego que no es otra cosa que la Esencia del Ser humano en un momento determinado de su evolución. Su Espíritu.

Mucho nos tememos que de lo que aquí se trata, un concepto ya muy antiguo, es de tener humildad. Matar, maniatar al Ego. Este hecho es muy apropiado para todas las religiones o gente poderosa que intenta manejar, con cierta soltura y sin dificultades, al resto de sus congéneres. Una persona humilde, con poco Ego, es fácilmente manipulable y jamás llegará a manifestar una rebeldía latente. De hecho, la humildad, maniatar al Ego, es solo una cuestión de adoctrinamiento, amaestramiento diría yo.

Al hablar de la Consciencia ya comentamos que los seres humanos, la mayoría, poseemos dos naturalezas, una que tira hacia la realidad de la materia y otra que nos eleva a planos altruistas, dignos del Espíritu; pero esa lucha es buena y necesaria en la construcción del Ser Humano Integral. Aquellos individuos que no lleguen a realizar esa guerra interior, no podrán ser dignos receptáculos de un Espíritu poderoso; Un Yo poderoso, un Ego poderoso; es todo lo mismo.

Aquellas personas que aparentan tener un Yo Grande, orgulloso; pero que sin embargo sus hechos no se corresponden con ese altruismo del que venimos hablando, no es que tengan un Ego grande, sino que su personalidad, máscara, su yo chiquito está enquistado ha engordado en torno a su Ser. Esas máscaras, personalidades defensivas, sí deberían de ser eliminadas, destruidas en su totalidad; pero el Ego, el Yo espiritual el “YO SOY” debe dejarse crecer para convertir a ese animal, hombre, en el Verdadero Hombre-Dios que pretendemos llegar a ser.

Por lo tanto, rechacemos a todas aquellas organizaciones o presuntos maestros que nos vienen “amariconando” con la cantinela de que no hay que ser orgullosos, hay que ser humildes; de que no hay que potenciar al Yo, sino anularlo para dejar en su lugar no se que cosa. Si sabemos que cosa, el mensaje de una doctrina concreta, o la propia personalidad de un falso maestro que tiene afán de poder sobre los demás.

Lo triste de todo esto es que, ni aún así, dichas organizaciones o individuos van a adquirir un poder real sobre sus acólitos. Ellos consiguen, mediante su triste estrategia, vivir en una ilusión permanente de poder. Estamos en una Sociedad Occidental, donde el reforzamiento del Ego, enseñado por los antiguos griegos, viene funcionado desde hace miles de años. Ahora nos quieren convertir en monjes orientales para lo cual no estamos ni preparados ni concienciados.


ARALBA

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