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viernes, 10 de diciembre de 2010

Sobre lo Cotidiano IV


Entre el sexo y el amor vamos navegando todos los seres humanos por el ancho océano que es la Vida; pero el sistema educativo, el Estado, la Familia y la Religión, han falseado completamente dichos términos. Sexo y Amor, como si tuviesen algo que ver el uno con el otro. El Amor es más propiamente Caridad que otra cosa y no caridad como la han entendido, durante siglos, las religiones oficiales. Caridad no es dar limosnas a los pobres, ni por asomo, sino darse a los demás de forma desinteresada en Cuerpo y Alma. En el sexo no entraremos porque todo el mundo, a su manera, sabe de lo que se habla: Sacar placer de un proceso reproductivo. Es cierto, también en este caso, que se puede producir de modos diversos. Mientras más desinteresado y dadivoso sea el acto sexual respecto a la pareja más parecido tendrá con lo que conocemos como Amor.

Pero el Amor es otra cosa. El Amor es algo divino y que no pertenece a este Mundo, pues es el modo en que se relacionan los espíritus. En tanto en cuanto, las criaturas posean mayor consciencia de este hecho, más Amor desprenden sus vidas hacia sus próximos y semejantes, humanos, objetos o animales. Dado que se trata de una Esencia ajena a este plano existencial podríamos decir, todo el mundo lo sabe, que el Amor como muchas ideas filosóficas no es más que una Utopía que no podrá conseguirse, con plenitud, en esta dimensión de lo cotidiano.

No obstante, cuando se encuentran dos almas gemelas, algo muy cotidiano de forma inconsciente, se los juro, se produce una explosión de Amor tan majestuosa que todo, alrededor de los amantes, parece desaparecer. De hecho, sucede que ya solo existen dos almas unidas en un solo espíritu y que abarca el Universo en su plenitud. Otro engaño del Sistema es hacernos creer que el Amor es la vía para alcanzar la Felicidad, otra utopía más. Cuando hablo del reencuentro de dos almas gemelas no estoy presuponiendo que deba haber, de forma inexorable, sexo tal y como se conoce, en abundancia; dado que una de las almas podría tener 102 años de edad y la otra tan solo unos meses por ejemplo.


Cuando dos llamas gemelas, otro modo de denominar a las almas hermanas, se encuentran, se produce una especie de lenta agonía que por regla general termina separándolas en el plano físico de por vida. Hablamos de esto, porque lo hemos vivido y por ello lo consideramos cotidiano. Como dijera Platón en su Banquete, al encontrarse esas entidades que forman un único Ser se produce una especie de entrada en el Nirvana que terminaría con la vida de uno de los miembros o de ambos si no se separaran. Esa aparente felicidad es siempre el preludio de la tragedia. Las dos almas se reconocen e intentan unirse en cuerpo y alma. La unión de las almas se produce siempre; pero la de los cuerpos es imposible salvo parcialmente por medio del tacto en todas sus dimensiones, también aquí entraría el Sexo.

Llegados a este punto saben, aunque no comprendan, que la unión que buscan es imposible produciéndose la frustración y el Rechazo. El Matrimonio es un placebo inventado por el Sistema para engañar al Ser Humano. Jamás el Matrimonio unirá a dos almas gemelas salvo por alguna desconocida coincidencia. Si alguien quiere saber como terminan las uniones entre almas gemelas que contemplen el film “El Imperio de los Sentidos” de Nagisa Oshima, basada en hechos reales que sucedieron en Japón.

Si buscan a sus almas gemelas, ténganlo en cuenta, que no les engañen ya que no encontrarán esa felicidad utópica e imposible sino el Conocimiento real de la miseria en la que se encuentra inmerso el Ser Humano. No digo que no la busquen, al contrario, sino que estén preparados emocionalmente para ese encuentro cuando deba de producirse. Si se está preparado, se evitará que la inevitable tragedia de dicho encuentro nos tome por sorpresa. El Matrimonio restringe la búsqueda de las almas gemelas y eso es lo que quiere el Sistema, que no se encuentren, para así evitar el inevitable y añorado Apocalipsis, global, de la humanidad.


Antonio Ruiz

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