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viernes, 12 de agosto de 2011

IF (SI) - Rudyard Kipling


IF

If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you;
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or being lied about, don't deal in lies,
Or being hated, don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise:

If you can dream -- and not make dreams your master;
If you can think -- and not make thoughts your aim;
If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two imposters just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to, broken,
And stoop and build 'em up with worn-out tools;

If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: "Hold on!"

If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with kings -- nor lose the common touch,
If neither foes nor loving friends can hurt you,
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run --
Yours is the Earth and everything that's in it,
And -- which is more -- you'll be a Man, my son!


SI

Si eres capaz de mantenerte sereno cuando todo a tu alrededor
se está desmoronando y todos te culpan a ti;
si eres capaz de confiar en ti mismo cuando todos dudan de ti,
y a su vez respetas el valor de esas mismas dudas;
si eres capaz de esperar y no cansarte en la espera,
o ante la mentira, no caer en ella,
o ante el odio, no dejarte atrapar por él,
y a su vez no pareces demasiado bueno ni demasiado sabio:

Si eres capaz de soñar – y no hacer de tus sueños tu amo;
si eres capaz de pensar – y no hacer de tus pensamientos tu fin;
si eres capaz de enfrentarte al Triunfo y al Fracaso
y tratar a ambos de la misma manera;
si eres capaz de escuchar tu propia verdad
tergiversada por otros para sus propios intereses,
o de ver todas las cosas que has construido a lo largo la vida, derruidas,
agacharte y volver a construirlas con antiguas herramientas;

Si eres capaz de reunir todas tus pertenencias
y arriesgarlas en un único golpe de suerte,
y perder, y volver de nuevo a tus inicios
y no quejarte por ello;
si eres capaz de dirigir tu corazón, tus nervios y tus tendones
una vez estos hayan cesado su actividad,
y cuando ya no quede nada
excepto tu voluntad, poder decir: “¡Sigue!”

Si eres capaz de mantener tu virtud entre multitudes,
o hablar con reyes – sin perder el sentido común y la sencillez,
si ni amigos ni enemigos pueden herirte,
si todos los demás cuentan contigo, pero sin dependencia;
si eres capaz de ocupar cada inolvidable minuto
con sus verdaderos sesenta segundos-
tuya será la Tierra y todo lo que en ella hay,
y – lo que es más – Tú, hijo mío, ¡serás un Hombre!

Rudyard Kipling
Traducción: Carlos Postigo
Cabecera: http://www.lifetimesamplers.co.uk/

viernes, 17 de junio de 2011


¡Hablamos tan alegremente del corazón y de la cabeza! Es toda una conmoción cuando en nuestra adolescencia descubrimos que hay dos formas de ver, interpretar, actuar en la vida. Pensamos que ya hemos descubierto el secreto de la vida, y que a partir de entonces, todo va a ser más sencillo. Unas veces decidiremos actuar solo con el corazón, otras con la cabeza y en la mayor de las veces, con una combinación de las dos, como dándose de la mano.

Pero solo hay que pararse un momento para descubrir que son conceptos abstractos, prototípicos, confusos en su más cercana proximidad. Jamás llegamos a saber que es eso de la cabeza y el corazón. ¿De dónde surgen?¿Porqué percibimos la “existencia” de dos percepciones?¿Existen con entidad propia más allá de cualquier sistema interpretativo?

Más allá del corazón está la pasión; más allá de la cabeza está el racionalismo. Ningún extremo es bueno… las experiencias personales nos lo demuestran. Una combinación de ambas nos genera más confusión que el total de la suma de ambas; en este caso no sabemos cuanta cabeza usar, cuanta razón integrar… Nos quedamos sin la solución ilusoria que un día creímos descubrir. No hay salvación.

Abriendo la ranura por la que se cuelan rayos de humildad, descubrimos nuevos conceptos, nuevas sensaciones, experiencias que nos hacen descorrer el velo fenomenológico percibido dentro de la dicotomía cabeza-corazón. Recibimos nuevos fotones de eterno errar, que por ello mismo, nos traen otras formas de iluminar los objetos de nuestras mentes, yoes, almas… como queramos llamar a esa masa informe y desconocida que sentimos habitante dentro de nosotros mismos.

Dharma o Ley Universal que como tal también está en nosotros. Como átomos viajeros, nosotros también viajamos según unas leyes que por desconocidas, no deben negarse. Fuerzas explicativas del ingenuo concepto mecanicista del universo como reloj. Nos desplazamos por leyes ignotas. La resistencia a sus acciones genera nuestra caída.

Es una sensación muy sutil, transparente, delicada. Perceptible como sentimiento de culpabilidad ante un orden no humano… cósmico. Más allá del Super-Ego etnocéntrico y de dogmatismos bienintencionados. Visible en actos torpes, poco equilibrados. Pilar del miedo. Llamadas a nuestra puerta.

Solo prestando atención con la mayor de las humildades, podremos escuchar su voz y dejarnos llevar y agradecer su aparición. No hay más metáforas que nuestros propios conceptos para describir la experiencia. Es el punto donde la religión y la poesía coinciden; donde el arte manifiesta; la filosofía intenta entrar y el racionalismo científico pretende ocultar su realidad.

Descorriendo la cortina de la cabeza y el corazón encontramos ese punto. Escurridizo a nuestro vivir; oculto a nuestra existencia; inaprensible por nuestra voluntad. Individual y único para cada uno de nosotros. Tabla de salvación en nuestro diario vagar. En definitiva, experiencia creada por la humildad.

Carlos Postigo

Cabecera: "La balanza entre cabeza y corazón" - M. Hutter

martes, 1 de marzo de 2011

Suena la noche


Suena la noche
En farolas aisladas,
Claman los grillos.

El puente llora
Una promesa mortal.
Se anuncia dolor.

Negros cuchillos
Se enfrentan por un adiós,
La sangre fluye.

Dolor y pena,
Regueros de venganza,
Gritos y rumor.

Murió la calma,
En un pasaje queda
Esperando huir.


Carlos Postigo

sábado, 29 de enero de 2011

Haikus en el callejón


En tu garganta
Descansé recogido
Sin poder hablar.

Perdido entre
Nuestros viejos recuerdos
Aprendí a amar.

Silencio, rezo
Arrodillado entre tus
Pálidas piernas.

Grité tu nombre
En rotos callejones
De gris ceniza.

Perdona Virtud,
Por la Justicia querer,
Tu Belleza herí.

Pocas palabras
Son necesarias para
No decir nada.

Carlos Postigo

Cabecera: dark alley - hideyoshi small

jueves, 20 de enero de 2011

Prometedores futuros



A Aralba

Quizás la juventud y la ingenuidad cieguen y no dejen ver un futuro posiblemente aciago parido de un pasado temible. Es probable que la primera no haya respirado los aires del último y por tanto, cargada de inocencia, grite más de lo que pueden soportar sus cuerdas vocales. Temeridad e ignorancia puede que sean banderas de mañanas grises, que hoy se enarbolan sin conciencia de a quienes llaman y representan.

Pero…

Las palabras que no se dicen son espinas en el alma. Una vez dentro del baúl, no dejan de moverse… son ratones que carcomen todo lo que tienen alrededor hasta que se sacian. Su comida son nuestras ideas y sus vómitos nuestro alimento creativo.

El mañana se irá creando a medida que andamos, sin saber a donde van nuestros caminos, desconociendo las alternativas que vamos dejando atrás. El camino es el destino y como tal, si nos apartamos para recoger leña, esta se pudrirá alertándonos de que no deberíamos haberla cogido… puro karma.

El temor son las cadenas de la muerte con las que, ingenuamente, nos encadenamos a la vida, esperando una recompensa por esta atadura, mas la única recompensa es el vacío y la nulidad... enemigos de la vida misma.

La conciencia grita, levanta la voz y la mano, evoluciona sobre sí misma si se la ata. Necesita libertad. Ella vino y ella se irá… necesita pista donde tomar tierra. Necesita encarnarse en tinta corrida sobre un papel reciclado… necesita existir y darse a conocer… llamar la atención… mientras su subordinado carga con las consecuencias.

Por todo ello…

Bienvenidas todas aquellas ideas que quieran vivir, que por sí mismas crean la Verdad. Saludemos efusivamente a los guerreros de la pluma que han desterrado de si mismos a sus adláteres. Sonriamos a todas aquellas conciencias inquietas y necesitadas de expresar sus más altos convencimientos.

Que la palabra se libere de la carne.

Carlos Postigo

lunes, 27 de diciembre de 2010

MISTICOM


Desde Suburbios de la Razón damos la bienvenida al blog de nuestro colaborador Carlos Postigo. En esta nueva aventura, nuestro compañero se adentra en las cenagosas aguas de la espiritual mente humana. Podremos disfrutar de los incisivos análisis de nuestra alma y sus compañeros de viaje.

Otro héroe se suma a su propia aventura para darnos a conocer las notas interpretadas por las sirenas oceánicas de nuestras profundidades. Nuevos Cíclopes, Sibilas y Penélopes serán interpretados desde su propio teatro. Ahora, solo falta embarcar y dar la vuelta al mundo.

Os dejamos el enlace para que disfrutéis de MISTICOM.

http://www.misticom.blogspot.com/

viernes, 8 de octubre de 2010

Mario Vargas Llosa - Premio Nobel


Hoy la libertad, la creatividad, la decencia y el buen facer están de fiesta y se han ido a celebrarlo a la casa de Mario Vargas Llosa. Hoy la el sentido común, la dignidad, Perú y su lengua española saltan, gritan de júbilo ante la mirada de tamaño escritor.

Independientemente de la opinión de cada uno sobre la credibilidad del premio que le han dado, hoy miles y miles de personas sienten la curiosidad por saber quién es realmente Mario, qué ha escrito y que opina. A partir de hoy, muchas personas van a aprender a reflexionar, a analizar y destruir viejos andamios. Hoy gracias a Vargas Llosa, la literatura ha crecido un poco más, ha dado un nuevo salto madurativo.

Mañana quedará como un nombre más en un lista bastante problemática, pero fuente de futuros descubrimientos, de posible anclaje donde atar las almas en búsqueda de la libertad.


Carlos Postigo


Fotografía de Cabecera: Mario Vargas Llosa y Pablo Neruda

martes, 21 de septiembre de 2010

Sueño de mis recuerdos


Otra vez me repito; regreso a un pasado que sigue persiguiéndome, que atormenta mis días más soleados y armónicos de mi efímera vida. Vuelvo la cara a un tiempo que me arrolla, arroyando mi ya agrietada faz, arropándome desvistiéndome y dejándome a la intemperie. Solo.

Es una tormenta, donde cada infinita gota es un detalle vivido, o creado, o interpretado; en definitiva, cuchillos que por su propia ligereza penetra hasta en lo más hondo de la piedra, de mi corazón; rasgando mis pupilas y evaporando la mielina de mis nervios, dejándome a merced de la pasividad.

Estático. Quedo reflejándome en el cristal de mis recuerdos. Muevo el dedo índice de mi mano derecha y siento una ráfaga de presente, suave, ligera, casi invisible. Se ha vuelto a escapar entre mis dedos. Cierro la mano, el corazón, la mente y levo mi cuerpo, dejándome llevar.

Quebrada, sucia, estúpida, pero una foto jamás, jamás envejece. Me rebelo, abro los ojos y ciego, clavo una lágrima en el centro de la imagen. Me vuelvo y miro el mundo. Fuera, allá, quizás en la loma del horizonte encuentre el sentido al futuro, la Unidad y aquellos ojos que me hacen quedar atado al cabecero de mi cama.

Despierto y lloro; reclamo mi identidad, me visto con los recuerdos y salgo a la fría realidad. Mis huellas se clavan en mis pies, cada paso que doy es un lamento, un desgarro arterial en mi cerebro. Levanto mi cara y me observo mirándome por la ventana. Vivo la realidad de un sueño que una vez soñé, y cuyo recuerdo no deja de estar presente en mis noches. Sueño de mis recuerdos.

Carlos Postigo

lunes, 13 de septiembre de 2010

Envidia


¿Y quién no es envidioso?. Yo tiro la primera piedra, y la segunda y la tercera hasta que mis manos queden despellejadas. Yo asumo la inmadurez del deseo, el infantilismo del vago, la rabia del inútil y el dolor del ser humano. Yo, ego, soy mi yo; representante de un ideal esencial, trastienda carente de ego. Pero la máscara está clavada al fondo, muy profundamente.

Tengo muchas palabras, instrumentos consoladores; tengo argumentos creadores de contextos de fácil anclaje; tengo imágenes y proyecciones cargadas de anestesiante morfina; tengo imaginación y fantasías creadoras de paisajes cántabros de fácil evasión.

Sí; es cierto que tengo una casita y dos vacas; es cierto que tengo cinco becerrillos y un tractor; es cierto que tengo un prado y tres tierras de siembra. Pero en el fondo de mi alma, del Universo; en la cara oculta de Dios, de mi alma; el reverso, la cruz, el lis de la Vida, la Lluvia ha negado su existencia.

Confié en el futuro; embargué mi pasado a costa de un crédito ideal, romántico. Dejé mi personae hundido en el fango; abandoné a mis padres en un arroyo; sacudí el ojo de la Divinidad fundiendo las anclas en alta mar. Pero hoy, a día de hoy no cae gota de agua; ni una sola lágrima.

Todo son promesas en mi, fuera de mi, alrededor dando vueltas. Veo el agua caer en el prado de mi amigo; en el de mi hermano; en el de mi vecino; en el de mi enemigo, (ahora todos son mis enemigos). Huelo la tierra mojada, la siento cerca, la disfruto. Ayudo a trabajar la tierra de los demás; pero en mi prado no llueve.

Intento justificar mi envidia hacia mis nuevos enemigos, pero su arañazo me hiela el corazón, agrietándolo, haciéndolo pedazos hasta la próxima vez. Me duele, por mi, por ellos principalmente, me ciego, me obscurezco; caigo… Pero a las pocas horas vuelvo a levantarme, me lavo la cara del sucio barro y miro hacia arriba, quedándome con la esperanza de que en mi prado algún día llueva; que algún día sonreiré al pasado como me entristezco con mi presente.


Carlos Postigo


Grabado de Cabecera: "Envidia" - Hendrick Goltzius

viernes, 10 de septiembre de 2010

Evolución


Pa’Dani

Es inevitable hacer, si quiera, una referencia al pasado; por lo tanto, no lo voy a hacer.

Es perfectamente evitable hablar del futuro, pero voy a evitar la evitación y voy a parlamentar sobre el mismo.

Podría evitar la evitación de hablar del presente, y no se si hacerlo.

Kafka transmutó a ser inmortal; Nietzsche profetizó un futuro infantil trans-leónido; John Lennon “don’t believe in I Ching”; a mi me salieron pelos en los huevos con 12 o 13 años; bueno, no sé a que edad, pero acabaron rizándoseme.

Darwin rompió la visión, haciendo de una catarata un simple hilillo de pútrida agua; Wilber racionaliza el misticismo inmortal;

Y Einstein justifica a todos físicamente.

Ahora toca el turno a nuestra quinta; ahora tenemos en nuestras manos la filosofía, la ciencia, el camino y el caminar; ahora caminamos y caemos, nos levantamos y ascendemos; mas en todo este proceso repetimos la novedad. Somos nuevos en la vieja plaza de siempre.

El mañana corre, pero acaba siendo li(e)bre detrás nuestra. Ahora tenemos el martillo de Thor y el Libro del Destino. Ahora nos introducimos en la Bola de Cristal y nos vemos reflejados en nuestros proféticos ojos alternativos: aquellos que nos ven desde fuera estando nosotros dentro.

Si no hace falta correr; si la meta viene hacia nosotros; sí, lentamente, pero llega. Por lo tanto pongámonos el bañador o el bikini y hagámonos los muertos en el río; que la autopista nos haga atravesar nuestro país por la mitad, cerca de las orillas pero jamás, jamás naufragando.

¡Hostias! Un pequeño hilillo fluye de nuestra costilla marcándose su propio cauce, y se va, se va, hasta que algún día alguien repita estas mismas palabras sin necesidad del lenguaje. Yo, ahora, ya lo estoy haciendo. Plagio a mi antepasado.

¿Eros?, ¿Thanatos?. Templanzas en una ignorancia inconsciente que nos hace poner el limpiaparabrisas, encender las luces y mundanamente sonreír, llorar, hasta llegar a abrazarse a su propio origen. Un círculo vicioso en el retorno del eterno mito.

Carlos Postigo


Fotografía de Cabecera: Anne Geddes

viernes, 30 de julio de 2010

Picnic at Hanging Rock – Madrid 43º


Madrid. 29 de Julio. Ocho de la tarde. 43 grados a la sombra. Filmoteca. Cine Doré. Calor.
Sudor.
Sed.
Sopor.
Visiones difuminadas.
Voces cerca, lejos, alrededor, dentro de uno. Me rodean.

Una Roca. Un grupo de chicas de excursión. Las chicharras cantando; más bien, destrozando los oídos. La calima conquista la realidad, la tergiversa, la hace irreal. Te hace sumirte en una calma demasiado apacible como para dejar la conciencia de lado; pero aun así, te amodorra.

La imagen se confunde con el sonido; una flauta de pan baila con un sintetizador setentero haciendo que mi angustia me arrope en un sueño dentro de su mismo sueño. Aun despierto, solo percibo imágenes oníricas en un poema visual-auditivo que reprime mis ganas de gritar, de desperezarme y una vez quitado el corsé, vagar por la cima de un sueño difícil de realizar.



Poco a poco y como lírica inconclusa, veo surgir los títulos de crédito. ¿En la pantalla?, ¿en mi sueño?, ¿en el cristal de mis gafas?. Creo que he dormido, o más bien alguien ha soñado por mi a la vez que visualizaba una película. No lo sé, dudo. Me levanto, me despido de mis amigos y me voy a dormir. ¿Dormir he dicho?.


Carlos Postigo

Cuadro de Cabecera: Sweet Disorder By Kay Harwood

lunes, 19 de julio de 2010

Gnomus - Dvojkoncert pro dudy a bici, a moll op. 24


Me he descubierto. Me he visto en una partitura. Estoy muerto y vivo entre sus notas. Pero sigo vivo, estoy escribiendo; aun así, me siento dentro de su sonido. Espejo emitido en un reflejo entre un sol y una fusa. Ahí quedo yo, perdido entre las brumas de un ritmo epiléptico, paranóico, espídico... atroz y lleno de paz caótica en un orden desestructurado.

Sigo escribiendo y me sigo viendo en una partitura. Me he reencarnado sin haber muerto todavía. Estoy ahí, vivo, muerto sin haberme despedido de todos vosotros. ¿Cuando he muerto?, y ¿cuándo me he hecho música, sonido medieval?

Sigo aquí sentado sin comprender mi muerte, pero hoy ya sé que no moriré en vano; hoy he aprendido que mi muerte creará sonidos en armonía con las esferas y su inmortalidad. Hoy puedo morir, escuchad esta melodía por si acaso mañan no me véis.

Gracias y disfrutad, siento el primer acorde en mi alma.


Carlos Postigo

domingo, 18 de julio de 2010

Romowe Rikoito




Desde Rusia con melancolía, reflexión y misticismo. Romowe Rikoito nos introducen más allá de nuestras almas para darse la mano con nuestro inconsciente colectivo, llegando a ejecutar una de las más perfectas danzas ontológicas que nuestra memoria ancestral jamás podría llegar a imaginar.





http://www.myspace.com/romowerikoito


Cuando un violín, un piano, un violonchelo, una guitarra y una voz hablan al mismo tiempo, puede llegar a escucharse lo mismo que cuando nuestras almas hacen el amor con una mirada. Éxtasis amplificador de nuestras sensaciones más ancianas. Volvemos a retornar a nuestros orígenes más elementales. Madre antigua, mar salvaje. (Como quizás quiso decir Manolo García).

Carlos Postigo

martes, 29 de junio de 2010

Yo - Hiperrealidad


No soy capaz de saborear una buena paella hecha en la orilla de cualquier playa valenciana. No soy capaz de sentir orgasmos dejándome acariciar por manos sabias, expertas en sexo. No soy capaz de entender lo que me quieres decir, no escucho lo que me dices.

Saboreo la paella como ha de saber una paella, como se me ha hecho imaginar cómo ha de saber. Tengo orgasmos fisiológicos carentes de cualquier sensación psicológica asociada a tales espasmos; siento lo que me han hecho imaginar acerca de la sensación a sentir en cualquier tálamo sensual. No sé lo que me dices; no escucho tu discurso; imagino lo que me quieres decir en función de la posible contestación que yo te daría; imagino tus motivos, tus intereses, tus intenciones.

Vivo en una imagen televisiva, en un Disneyworld atrófico, en un mapa distorsionado sustitutivo de una realidad desconocida. Me desenvuelvo debajo de un manto reticular, estructurado por puntos y líneas que me atan y no me dejan agarrar mi prisión de realidad.

Camino sobre un papel casi infinito, lleno de recuerdos, proyectos, estímulos, respuestas con/sin feedback, cientos de senderos (¿preexistentes?)… Corro, salto, me agacho, pero la celulosa no se desgarra, vivo en Matrix, Hiperrealidad proveniente de un conocimiento previo, necesario en mi vivir, aun mutilador de mi consciencia.

Mi conciencia es la respuesta a mi realidad. Pero de ello hablaré otro día.

Basado en el libro: “ Cultura y simulacro” de Jean Baudrillard



Carlos Postigo

miércoles, 23 de junio de 2010

Seiteki-Haikus (II)


Dureza brutal,
Tieso palo rígido
Penetrándote.


Abracémonos
Ardientemente sin más,
Abrasándonos.


Susurras: “amor”
En el mismo extremo
De mi perdición.


Boca con boca
Gemido con gemido
Sexo con sexo.


Momentos después
Tu humedad desbordó
Resbalándome.


Desnudándote
Saboreé tu néctar.
Rosados labios.


Retrocediendo
Expulsé fuera de ti:
Sal de mi vida.


Carlos Postigo

jueves, 10 de junio de 2010

Pixies


Hay veces que el espíritu rebasa las fronteras auditivas y se confunde con sonidos provenientes de manos y voces sensibles a cualquier caricia creada por el dolor y el placer.

Hay veces que el espacio que separa una cuerda de bajo de uno-mismo queda reducido a números negativos, a inexistencias aparentes que nos hacen confundir las distancias, donde el aquí y ahora se sitúa entre un traste y un recuerdo de nuestra infancia más remota.

Hay veces que se viaja con la velocidad del sonido, creando gracias a su energía, materia integrante de nuestra alma necesaria para el deleite de cualquier placer sensorial y transperceptivo .

Debaser



Siempre que se escucha a los Pixies, el espíritu rebosa fronteras, las distancias se anulan y se crea un trozo de alma.

Siempre que se escucha a los Pixies, nos planteamos en qué cielo de qué isla dejamos nuestra mente.

Siempre que se escucha a los Pixies, se vuelve a creer en la música.

Hey



Carlos Postigo

jueves, 3 de junio de 2010

Seiteki-Haikus


Reflejas en mis
Ojos ciegos de sudor
Tu propio temblor.



Besas mis labios
Sin dejar de besarte
A ti los tuyos.



Bebes mi placer
Dejando para el final
Mi hasta voraz.



Ya te enrojeces,
Mas turbado yo quedo
Contemplándote.



Tragos de pasión
Endulzan nuevos actos,
Negra lascivia.



Ardes por poder
Acercarte más a mí,
Abierta sin más.


Carlos Postigo

lunes, 31 de mayo de 2010

Piezas fugaces


Hoy he recordado aquel día en el que ascendí al castillo del pueblo de mi padre cuando tenía 8 años. Iba solo, sin más compañía que la sombra a mi espalda. Andaba pegado al muro de la muralla, con confianza en la senda.

Llegué a un estrecho donde la distancia entre la pared y el precipicio era mínima para mi corpulento cuerpo. Me agarré fuertemente a los salientes de las piedras, pero en un momento determinado resbaló mi pie y casi caí rodando ladera abajo. Me angustié. Sentí cómo toda la seguridad en mi mismo se despeñaba y me quedaba vacío, vacuo de asideros psicológicos. Mi cuerpo sufrió la irreversibilidad y determinación del destino, aunque en este caso no hubiera sido fatal.

Era solo un niño, y quizás, por eso mismo, el acontecimiento tuvo más importancia de la que jamás le he dado por dos razones; una particular y la otra general.

Ahora vislumbro cómo en aquel momento despertó mi consciencia a lo inevitable, sucesos independientes de mí y las circunstancias. Ahora veo cómo a raíz de aquel día tomé la decisión de vivir con lo inevitable e incontrolable y dejar un hueco en mis elecciones futuras a la incertidumbre, quizás rayando la tartamudez mental.

Hoy, me he dado cuenta de cómo decisiones de tan pequeño calado en su momento pueden llegar a ser tan decisivas en nosotros. Cómo acontecimientos tan sencillos, tontos e irrelevantes van construyendo una máscara (persona) que vamos mostrando con la mayor de las seguridades sobre su posesión.

Pequeñas piezas de un Tente que van formando un edificio del que presumimos como propio, como criatura nuestra, construida a partir de estudios y planos diseñados por un azar nada personal.

Carlos Postigo

jueves, 20 de mayo de 2010

Amor cuántico


Mar y Bel me explicaron la teoría cuántica del amor universal:

-“Las personas somos materia compuesta por átomos, los cuales vienen formados por partículas subatómicas. Éstas se mueven en campos de energía, los cuales no dejan de ser “algo” donde alternativamente las partículas subatómicas pasan de materia a energía.
De aquí se deduce que no existe la materia finita, sino como discontinuo espacio-temporal donde los supuestos “vacíos” entre partículas dejan sus huecos a la penetración de otras partículas.
El amor universal no deja de ser un hecho real, donde las partículas de nuestros cuerpos, cerebros y emociones (energía=materia) no paran de interactuar entre ellas en una mágica danza cuántica”.

Una vez terminada la exposición me quedé mirando la lámpara del techo de aquella casa de campo. Había calado en lo más profundo de mi alma. Mar no dejaba de sonreír y su amiga se servía un Gin-Tonic mientras tanto.

Mi mente no dejaba de ver huecos energéticos entre nuestros cuerpos. Cuando ellas se besaban mirándome de soslayo, mi cuerpo se sentía en la unión de sus lenguas. El sudor que segregaba su lascivo ósculo interactuaba con mis feromonas provocándome una fuerte histeria sexual.

Mientras meditaba observándolas, Mar se situó detrás de mí y empezó a olerme el cuello, bajando paulatinamente por mi espalda hasta acabar acariciándome con su lengua. Bel se arrodilló delante haciendo que sus partículas subatómicas se pelearan con mis electrones haciendo estallar mi placer en fotones de energía universal.

En un rincón del discontinuo espacio-temporal se produjo un fuerte estallido energético, provocando la dispersión, transmigración, conversión de todas las partículas pseudomateriales habidas a nuestros alrededores. Sentí el Universo expandirse y contraerse en sucesivas oleadas de electrones.

Acto después, la calma cuántica barrió todo dinamismo hedonista. Deshice el nudo subatómico y tumbado en la cama observé a mis amigas. Mar y Bel me sonreían complacidas de haber sido uno con el Todo: que la Santísima Trinidad se hubiera manifestado en todo su esplendor sexual.

Carlos Postigo

Cabecera: "Amantes eléctricos" - Sabine Pigalle

lunes, 3 de mayo de 2010

Filosofías del underground - Luis Racionero




Habitualmente nuestro pasado le resumimos en acontecimientos físicos, en momentos concretos con cuyo recuerdo poder jugar a las tergiversaciones en el día de hoy. Imágenes a partir de las cuales poder elaborar un nuevo presente, una nueva forma de revisar nuestro pasado y poder alterarlo según nuestros deseos e intereses actuales. Necesitamos nuestro propio revisionismo.

En nuestros pretéritos hay determinantes más sutiles, marcadores de tendencias actitudinales que a pesar de manifestarse no dejan de pasar desapercibidas ante nuestras multitudes. Estas líneas son los modelos de pensamiento, filosofías que van marcando un camino por donde dirigir nuestros pasos en nuestra evolución como humanos racionales.

Luis Racionero cruza estas líneas con los cercanos años 60-70; punto donde convergen la heterodoxia y la ortodoxia dando como producto un pasado más. Las filosofías orientales son mezcladas con el racionalismo científico occidental, dando paso a un nuevo concepto de la realidad y el pensamiento.

La percepción se agranda, se ilimita ampliando su capacidad sensitiva adquiriendo con ello mayor bagaje humano. Nuevas concepciones se entremeten en oxidados dogmas originando imberbes asideros donde poder asentar nuestras posaderas existenciales más nihilistas. Los esquemas mentales fallan, o caen o se desestabilizan, dejando un reguero de sangre emocional a lo largo de nuestro crecimiento.

El rebelde social histórico es reclamado como héroe de una trastienda indestructible, siempre alerta a cualquier grieta que puede llegar a originarse en el telón, consciente de su caída, creador, iluso y utópico; William Blake se convierte en el referente de Luis Racionero como prototipo de filósofo underground sesentero.

LSD y tantra, amor y psicodelia; motores de una cultura más generalizada de lo que aparenta; tornillos de sujeción cultural de futuras generaciones (incluidas las actuales). Hoy ya no viajamos, simplemente, hacemos turismo (sin saber que en nuestro vuelo llevamos las maletas rebosantes de infinitas paletas de colores inmaculados).

Carlos Postigo